Instalá solo las aplicaciones que usás. Todas comparten los mismos usuarios, clientes y productos — no hay que cargar la misma información dos veces.
Empezar gratis Ver cómo funciona15 días de prueba. Sin tarjeta.
Una ferretería instala tres. Un taller instala otras dos. El sistema se acomoda.
Libretas de ahorro con saldo que nunca se teclea: depositar y retirar mueven la cuenta con la fila bloqueada, y el retiro que no alcanza no existe.
Los documentos de tu negocio en carpetas, con enlaces para compartir y papelera. El espacio sale del plan de tu cuenta.
Catálogo de libros, control de ejemplares y préstamos con vencimiento. Abre en lo que no volvió: quién lo tiene, desde cuándo y cuántos días de atraso lleva.
El salón en vivo: cada máquina con su cronómetro y su cuenta corriendo. El cobro lo calcula el reloj, no la memoria.
Agenda por profesional con detección de horarios ocupados, ficha de consulta e historial del paciente. Sirve para consultorio, barbería o taller.
Cobro recurrente: planes, suscripciones y quién debe hoy. La fecha del próximo cobro la mueven los pagos, así que la mora se calcula sola y nadie tiene que marcar nada.
Ciclo, grados, materias, inscripciones, notas, asistencia y conducta. El alumno y su encargado son contactos del ERP; la colegiatura la cobra el módulo de Cobros.
Órdenes de compra a proveedores: recibir la mercadería sube el inventario con su movimiento, actualiza el costo del producto y deja el gasto en finanzas — todo en una transacción.
La venta antes de la venta: precio congelado hasta el vencimiento, y la aceptada se vuelve venta del POS con un clic.
El aula: lecciones con video, tareas y avance por alumno. La tienda cobra el curso; acá se dicta.
Legajo, asistencia diaria y papeles con vencimiento. El empleado es un contacto del ERP, no una copia.
Eventos con cupo que cuida la base, inscripciones y la lista de la entrada con hora de llegada.
Historia clínica con las alergias siempre a la vista, consultas firmadas que no se editan, y receta imprimible con membrete.
El flujo de caja de tu negocio: qué entró, qué salió y con qué te quedás. Con categorías, comprobantes y balance del mes.
Los vehículos de la empresa: cuándo vence la revisión y el seguro, qué mantenimientos se les hizo y el parte de cada choque con los datos del tercero para el reclamo.
El accidente laboral con folio y seguimiento. Lo grave no se cierra sin acción correctiva escrita.
Entradas, salidas y ajustes de existencia por sucursal. Mantiene el stock de tus productos siempre al día.
Órdenes de análisis con valores de referencia congelados; lo fuera de rango se marca solo, y nada se entrega a medias.
Los puntos se acumulan solos al cobrar con cliente en el POS. El saldo es la suma del historial: no hay saldo que no cuadre.
Agua, luz, gas: la ronda del mes, el consumo calculado (nunca tecleado) y el cobro por tarifa.
La puerta del gimnasio o el club: check-in verde o rojo, y la cobranza que pone primero a los que vinieron y rebotaron.
La red social interna: muro con fotos, perfiles del equipo, notificaciones y mensajes directos. La empresa fija anuncios. Todo queda adentro, no en el chat de alguien.
El odontograma FDI tocable: cada pieza con su estado y sus tratamientos. Sobre una ausente no se planifica: se rehabilita.
Control de reparaciones: qué vehículo entró, de quién y en qué estado va.
Cobrá rápido desde el mostrador. Descuenta la existencia y toma los clientes del ERP.
Tus informes vueltos diapositivas: elegí un reporte, el pulso de ayer o contá qué querés presentar, y Gamma arma la presentación en un minuto.
Créditos con tabla de amortización congelada al desembolsar: cuota nivelada, pago a la cuota más vieja y mora que se calcula sola. Cobro por WhatsApp a un clic.
Proyectos con tablero de tareas, prioridades y fechas. Abre en lo tuyo: lo que tenés asignado sin terminar, lo vencido arriba. El avance se cuenta desde las tareas, no lo escribe nadie.
Cada mañana el sistema le cuenta cómo le fue ayer, en español llano: cuánto se vendió, qué anda raro y a quién conviene llamar. Sin gráficas que descifrar.
Vacantes públicas en /jobs, embudo de candidatos por etapa, y contratar lo vuelve empleado del ERP con su legajo.
Reportes y dashboards sin programador: elegí la fuente, qué medir y cómo verlo. Con filtros visuales, gráficas, exportación a CSV y PDF, envío por correo y un asistente de IA que arma el reporte a partir de una frase.
Mesas, comandas y cocina. Cerrar la mesa cobra por el POS: una sola caja. El menú QR es la carta pública.
Páginas, blog y formulario de contacto en /w/tu-codigo. Solo lo publicado se ve, y cada mensaje del sitio se vuelve un contacto con campanita.
Quejas, sugerencias y felicitaciones con folio y seguimiento. El buzón es público: una queja que exige cuenta es una queja que no llega.
Recibí y atendé solicitudes de soporte con estados, prioridades y responsable asignado.
Recibe pedidos por internet, los cobra y los despacha descontando del mismo inventario que el mostrador.
¿No está la que necesitás? El sistema la crea: describís qué hace y queda funcionando.
Lo que aprendimos vendiendo sistemas sueltos durante años.
Si instalás punto de venta y mesa de ayuda, los usuarios y los clientes son los mismos. Nada de cargar la información dos veces ni de que un cliente exista en un sistema y no en el otro.
Tu negocio necesita datos que ningún sistema estándar trae. Agregá «margen», «lote», «garantía» — lo que sea— y aparecen en el formulario y en los listados. Sin programar.
Describís lo que necesitás controlar y el sistema arma el módulo completo: pantallas, permisos, bitácora. Editable después, como cualquier otra parte.
15 días de prueba con todo incluido. Sin tarjeta para empezar.
Para el negocio que arranca a ordenarse.
El que usa la mayoría. Todas las apps, sin contarlas.
Varias sucursales, equipo grande y la IA a fondo.
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